Arqueología

El lavado

El trabajo de los investigadores no se acaba en el yacimiento. Una vez los restos han sido extraídos, éstos se llevan al laboratorio. Lo primero que se hace con estos restos es lavarlos, una tarea que se hace manualmente y en la que sólo se utiliza agua, para que las piezas no sean dañadas. Se trata de un proceso muy delicado porque hay que retirar el sedimento que cubre la pieza para poder estudiarlo. Cualquier alteración que se produzca puede generar confusiones a los investigadores en el estudio de los restos, lo que podría alterar sus conclusiones.

Una vez que los restos quedan limpios, se extienden para que se sequen. El proceso de secado debe durar al menos unas doce horas.